Autor del artículo original: Carlos Pons de Beristain[1]

Resumen del artículo: Marcos Seijo

Pons de Beristain indica que aunque sea escasa, la muerte súbita del deportista es una realidad clínica, afirmando que la práctica deportiva puede provocar accidentes fatales.

Este autor señala, basándose en estudios realizados por diversos autores, que:

  • En el año 1979 se detectaron 3 muertes súbitas sobre 100.000 militares/año[2].
  • En Rhode Island, estudio realizado en 1984, la incidencia de muertes en deportistas mayores de 30 años es de 4,46/100.000/año[3].
  • En corredores de maratón la incidencia de muerte súbita es de 1 fallecimiento por 50.000[4]
  • En joggers la incidencia de muerte súbita es de 1/15.000/año[5].
  • En estudios  recientes se citan cifras de muerte súbita de 0.87 y 0.93 por 100.000 deportistas jóvenes y año[6].

CAUSAS DE MUERTE SÚBITA EN DEPORTISTAS

La causa usual de muerte súbita del deportista en la actualidad sigue siendo, a criterio de Pons de Beristain, la patología cardiovascular. En deportistas de mayor edad, la cardiopatía isquémica es el motivo principal mientras que en los jóvenes sobresalen las patologías congénitas, destacando la miocardiopatía hipertrófica en todos los estudios, excepto en las series italianas en que predomina la miocardiopatía/displasia ventricular derecha arritmogénica[7] [8].

Otro apartado importante de las cardiopatías genéticas, según afirma Pons de Beristain, son las canalopatías iónicas como los síndromes de QT largo o corto, el síndrome de Brugada y la taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica.

Una cardiopatía en el transcurso de un esfuerzo necesita un sustrato, un elemento desencadenante. Este sustrato es fundamentalmente una taquiarritmia ventricular sostenida maligna.

MECANISMOS FISIOPATOLÓGICOS POR LOS QUE EL EJERCICIO ES POTENCIALMENTE PELIGROSO

La actividad física aumenta la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, las catecolaminas circulantes a la vez que puede provocar espasmo coronario.

  • El incremento de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial son potencialmente arritmogénicos.
  • El aumento de las catecolaminas incrementa el consumo de O2, lo que supone una fuente potencial de arritmias, además de alterar el balance entre consumo y demanda de O2 lo que precipita la isquemia miocárdica, que es el principal factor arritmogénico.

CARDIOPATÍA ISQUÉMICA

Los principales factores desencadenantes de arritmia en la cardiopatía isquémica, en afirmaciones de Pons de Beristain, son:

  • La propia isquemia.
  • La fibrosis miocárdica, que favorece el mecanismo de reentradas y contribuye a la disfunción diastólica del ventrículo izquierdo (causa importante en la muerte súbita).
  • El remodelado ventricular, que provoca un desequilibrio entre las corrientes iónicas de entrada y salida a favor de las primeras, lo que prolonga el potencial de acción que predispone a la dispersión de los períodos refractarios y los mecanismos de reentrada.

MIOCARDIOPATÍAS

Pons de Beristain indica que los factores que desencadenan la inestabilidad eléctrica de las miocardiopatías, parecen ser:

  • La presencia de obstrucción en el caso de la miocardipatía hipertrófica.
  • La desorganización miocelular, que puede ser el sustrato arritmogénico de la miocardipatía hipertrófica.
  • El remodelado.
  • La fibrosis.
  • La isquemia.
  • Los puente miocárdicos (eventualmente).

En la actualidad, las técnicas de registro e imagen cardíaca, muestran ciertos aspectos morfológicos y funcionales, pero la identificación futura de los sustratos arritmogénicos dependerá en gran medida de los estudios genéticos.

SÍNDROME DE WOLF-PARKINSONWHITE

Pons de Beristain indica que los deportistas que presenten episodios de fibrilación-flutter auricular con intervalos RR en reposo inferiores a 240mseg., o 210mseg., en esfuerzo, son claramente proclives a presentar crisis de taquicardia-fibrilación ventricular.

PRESENTE

Desde la década de los ochenta hasta la actualidad se ha evolucionado positivamente en la prevención de la muerte súbita del deportista. Entre otros logros, están los que siguen:

  • Se logró trasmitir la idea que el ejercicio físico/deporte, ha de ser realizado con la certeza de una razonable integridad cardiovascular.
  • El diagnóstico de la miocardiopatía hipertrófica, así como el diagnóstico y tratamiento de los síndromes de preexcitación, es relativamente accesible.
  • La evolución del cardioversor-desfibrilador implantable ha facilitado la prevención eficaz de la muerte súbita, proporcionando una protección absoluta de la taquicardia/fibrilación ventricular y modificando la evolución natural de las enfermedades que las desencadenan.

[1] Pons de Beristain, C. “¿Qué mata al deportista en el esfuerzo? ¿Qué hacemos para evitarlo? “Archivos de medicina del deporte, 2010, vol XXVII, nº 137, p. 170-171

[2] Moreau F, Astrie R, Jego J, Duriez R. “Pathologie médical observée dans les Armées en 1979 au cors de l’entrainement physique et de la pratique du sport”, Medicine des Armées, 1980, vol 8, p. 731-735.

[3] Ragosta M, Crabtree J, Sturner WQ, Thompson PD. “Death during recreational exercise in the state of Rhode-Island”. Medicine & Science in Sports & Exercise, 1984, nº16, p. 339-342.

[4] Maron BJ, Poliac LC, Roberts WO. “Risk for sudden death associated with marathon running”. Journal American College Cardiology, 1996, nº 28, p. 428-431.

[5] Maron BJ, Haas TS, Doerer JJ, Thompson PD, James HS. “Comparison of U.S. and Italian experiences with sudden cardiac deaths in young competitive athletes and implication for preparticipation screening strategies”. American Journal Cardiology, 2009, nº 104, p. 276-280.

[6] Virmani R, Burke AP, Farb A, Kark JA. “Causes of sudden death in young and middle-aged competitive athletes”. Cardiology Clinic, 1997,vol 15, p. 439-466.

[7] Corrado D, Basso C, Schiavon M, Thiene G. “Screening for hypertrophic cardiomiopathy in young athletes”. New England Journal Medicine, 1998, nº 339, p.364-369.

[8] Suárez-Mier MP, Aguilera B. “Causas de muerte súbita asociada al deporte en España”. Revista Española de Cardiología, 2002, nº 55, p. 347-358.



Debemos tener presente que la muerte súbita ocurre en forma inesperada y durante la práctica de cualquier disciplina deportiva. La evaluación médica sistematizada y periódica es, en la actualidad y a criterio de autores como Corrado y colaboradores[1], el único recurso capaz de detectar de manera eficaz a los sujetos de riesgo. Pero la responsabilidad del cumplimiento con las revisiones médicas previas a la práctica deportiva siempre debe recaer sobre el deportista y sobre la institución que representa. Por esta razón, para evitar sucesos cardiovasculares de gravedad, es necesario obtener una adecuada legislación que cubra todos los aspectos de estas revisiones y de su sistematización. Lo cierto es que el problema que se nos presenta radica en la falta de consenso internacional, lo que se traduce en una, hasta el momento inevitable, legislación inadecuada o  insuficiente.

[1] Corrado, D, et al. «Sudden cardiac death in athletes: can it be prevented by screening?» Herz. 2009, vol 4, p. 259-266

Hace unos años se produjo uno de los casos más notorios de un fallecimiento de deportista por enfermedad cardíaca. El 26 de junio de 2003, en el minuto 72 del encuentro internacional de fútbol entre las selecciones de Camerún y Colombia el jugador camerunés Marc Vivien Foé se desplomaba sin causa aparente, este jugador falleció disputando este encuentro y dos semanas después se dio a conocer que el origen de la muerte fue una miocardiopatía hipertrófica no detectada con anterioridad. Otro de los sucesos, más cercanos al colectivo atlético y recordado con tristeza, es el del maratoniano Diego García, que murió de forma inesperada durante una sesión de entrenamiento meses después de haberse retirado de la alta competición. En este caso, también se supo con posterioridad que el deportista padecía desde su nacimiento una cardiopatía arritmogénica, patología que tampoco se le había detectado anteriormente. Uno de los últimos casos de muerte súbita de un atleta de resistencia de elite que conocemos debido a su trascendencia pública, es el de Ryan Shay, doble campeón de Estados Unidos de maratón, que muere en marzo del 2008 durante la disputa del maratón donde se obtenía la clasificación olímpica. A este corredor sí se le había diagnosticado una hipertrofia cardíaca a los 14 años, pero los médicos siempre le consideraron apto para el atletismo.

Existen algún caso de deportista de élite reconocido a nivel mundial que padece una valvulopatía aórtica, al que, en su momento, la Dra. Araceli Boraita, Jefa del Servicio del Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Deportes le orientó hacia la conveniencia de su retirada de la alta competición, debido al riesgo de sufrir un incidente cardíaco o la probabilidad de progresión de su patología, sin obtener los resultados esperados debido a las presiones de su federación autonómica.

Cualquier caso de muerte súbita e inesperada de un deportista crea un gran impacto social, por ello es imprescindible la generalización de correctos exámenes médicos deportivos para prevenir cualquier suceso y esto supone asumir que la función de un médico cuando establece una contraindicación para la práctica deportiva no está fundamentada en supuestos caprichosos sino en la procura de la salud del deportista. Por otro lado, se hace necesario la creación de recursos por parte de los sistemas sanitarios para el desarrollo de medios preventivos, con la finalidad de identificar sujetos de riesgo.

Por ultimo, los dirigentes de la estructura deportiva de nuestra sociedad tienen la obligación de tomar decisiones que vayan en consonancia con el logro de una sociedad más saludable y concienciada, incluso por encima de la consecución de cualquier éxito deportivo logrado en competición, por lo que se deben alcanzar formulas para facilitar el desarrollo de los sistemas de prevención, la constante información al deportista de su estado de salud y los medios de control, así como la correcta y constante coordinación con los sistemas sanitarios y servicios médicos.

MUERTE SÚBITA

La muerte súbita del atleta (MSD), está definida por Mamonelles Marqueta[1] como la muerte que acontece en las 24 horas siguientes al evento deportivo. Pineda Nava[2] la define como aquel deceso inesperado, no violento ni traumático que se presenta instantáneamente o dentro de la primera hora de haberse iniciado los síntomas, cuando se está realizando actividad física deportiva o inmediatamente después. Autores como Futterman y Myerburg[3] prolongan el tiempo de evolución del cuadro hasta las 6 horas después de haberse iniciado.

La muerte súbita relacionada con este grupo de sujetos desemboca en un suceso dramático y provoca una gran conmoción deportiva y social debido a que, en la mayor parte de los casos, implica el fallecimiento de una persona joven, activa y supuestamente sana. Esta manifestación clínica de una patología es uno de los aspectos clínicos de mayor preocupación en la práctica profesional del médico que atiende a deportistas. De hecho, el primer contacto con el deportista, en el contexto habitual de valoración de aptitud para la práctica de actividad físico-deportiva está destinado según afirma la Dra. Boraita[4], entre otros objetivos, al despistaje de patologías, lesiones o alteraciones susceptibles de desencadenar episodios de muerte súbita.

[1] Mamonelles Marqueta, P et al. «Utilidad del electrocardiograma de reposo en la previsión de la muerte súbita del deportista». Archivos de medicina del deporte, 2007, vol 24, nº119, p. 159-168

[2] Pineda Nava G. «Muerte súbita en el atleta». Efdeportes.com, 2007. http://www.efdeportes.com/efd70/subita.htm

[3] Futterman, LG; Myerburg, R. «Sudden death in athletes. An update». Sports Medicine, 1998, nº 26, p. 335-350

[4] Boraita, A et al. «Guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología sobre la actividad física en el cardiópata». Archivos de medicina del deporte, 2001, nº 81, p. 9-133