Debemos tener presente que la muerte súbita ocurre en forma inesperada y durante la práctica de cualquier disciplina deportiva. La evaluación médica sistematizada y periódica es, en la actualidad y a criterio de autores como Corrado y colaboradores[1], el único recurso capaz de detectar de manera eficaz a los sujetos de riesgo. Pero la responsabilidad del cumplimiento con las revisiones médicas previas a la práctica deportiva siempre debe recaer sobre el deportista y sobre la institución que representa. Por esta razón, para evitar sucesos cardiovasculares de gravedad, es necesario obtener una adecuada legislación que cubra todos los aspectos de estas revisiones y de su sistematización. Lo cierto es que el problema que se nos presenta radica en la falta de consenso internacional, lo que se traduce en una, hasta el momento inevitable, legislación inadecuada o  insuficiente.


[1] Corrado, D, et al. «Sudden cardiac death in athletes: can it be prevented by screening?» Herz. 2009, vol 4, p. 259-266

Deja un comentario