MUERTE SÚBITA

La muerte súbita del atleta (MSD), está definida por Mamonelles Marqueta[1] como la muerte que acontece en las 24 horas siguientes al evento deportivo. Pineda Nava[2] la define como aquel deceso inesperado, no violento ni traumático que se presenta instantáneamente o dentro de la primera hora de haberse iniciado los síntomas, cuando se está realizando actividad física deportiva o inmediatamente después. Autores como Futterman y Myerburg[3] prolongan el tiempo de evolución del cuadro hasta las 6 horas después de haberse iniciado.

La muerte súbita relacionada con este grupo de sujetos desemboca en un suceso dramático y provoca una gran conmoción deportiva y social debido a que, en la mayor parte de los casos, implica el fallecimiento de una persona joven, activa y supuestamente sana. Esta manifestación clínica de una patología es uno de los aspectos clínicos de mayor preocupación en la práctica profesional del médico que atiende a deportistas. De hecho, el primer contacto con el deportista, en el contexto habitual de valoración de aptitud para la práctica de actividad físico-deportiva está destinado según afirma la Dra. Boraita[4], entre otros objetivos, al despistaje de patologías, lesiones o alteraciones susceptibles de desencadenar episodios de muerte súbita.


[1] Mamonelles Marqueta, P et al. «Utilidad del electrocardiograma de reposo en la previsión de la muerte súbita del deportista». Archivos de medicina del deporte, 2007, vol 24, nº119, p. 159-168

[2] Pineda Nava G. «Muerte súbita en el atleta». Efdeportes.com, 2007. http://www.efdeportes.com/efd70/subita.htm

[3] Futterman, LG; Myerburg, R. «Sudden death in athletes. An update». Sports Medicine, 1998, nº 26, p. 335-350

[4] Boraita, A et al. «Guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología sobre la actividad física en el cardiópata». Archivos de medicina del deporte, 2001, nº 81, p. 9-133


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